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Alain Hubert

CADA ROLEX TIENE UNA HISTORIA QUE CONTAR

El explorador polar belga, Alain Hubert, ha participado en varias expediciones destacables —alpinas y polares— al Polo Norte y al Polo Sur desde 1983 hasta la actualidad. En 2002, Hubert creó la Fundación Polar Internacional (IPF, por sus siglas en inglés) para apoyar la ciencia polar como herramienta clave para entender el cambio climático. Este explorador empedernido aún se dedica a lo que más le apasiona: planear expediciones a los polos, siempre acompañado de lo que él considera un miembro esencial de su equipo, su Rolex Explorer II.

Every Rolex Tells a Story – Alain Hubert

«El Explorer II es un reloj sencillo, y en las expediciones siempre quiero llevar aparatos sencillos».

Actualmente, nuestros ecosistemas están cambiando muy rápido. No sabemos con certeza cómo o con qué rapidez cambiarán. Hoy más que nunca, necesitamos nuevos exploradores, aventureros y científicos que vayan al océano, a las regiones polares, para tratar de entender qué podemos hacer para afrontar esta situación en las próximas décadas.

Los científicos explican que los cambios actuales son exponenciales. Desconocemos lo que va a pasar en el futuro, pero sí sabemos qué hacer para que juntos cambiemos el mundo y podamos sobrevivir en este planeta. Como exploradores, creo que es muy interesante para nosotros poder detectar esta fragilidad en los puntos extremos de nuestro planeta. Y cuando volvemos, tratar de transmitir esta convicción, así como lo que hemos aprendido. Como exploradores, tenemos la responsabilidad de mantener vivos estos lugares para la generación más joven, que se ha pasado la vida soñando con el Polo Norte y el Polo Sur, con estos otros planetas como la Antártida, un lugar que muy pocos pueden visitar.

«Para mí, la exploración es una pasión. Es una relación con la naturaleza que nunca podré controlar».

Para mí, la exploración es una pasión. Es una relación con la naturaleza que nunca podré controlar. Como explorador, siempre tendré que enfrentarme a mí mismo en la naturaleza. No compito con nadie, sino conmigo mismo.

Me di cuenta de la conexión entre Rolex y la exploración en 1998, cuando conseguí el reloj que llevo hoy en día. Me atrajo esta colaboración porque se preocupan por el medioambiente, así como por la ética de la exploración. Y ese era exactamente mi punto de vista.

El Explorer II es un reloj sencillo, y en las expediciones siempre quiero llevar aparatos sencillos. Este reloj es esencial para mí: tiene unas agujas que me permiten utilizarlo para orientarme. La gente no sabe que en la nieve dejamos de tener referencias, por lo que cuando me muevo de una dirección a otra, tengo que readaptarme constantemente —pero si te detienes y miras a tu alrededor, todo es blanco. Incluso cuando hace mal tiempo, todo a tu alrededor es blanco. Lo único en lo que puedo confiar en ese momento es en la seguridad de que siempre podré encontrar mi camino.

Reloj Rolex de Alain Hubert

Cuando conseguí este reloj, me interesó el hecho de que nunca se rompe ni se para. No tiene pilas, funciona todo el tiempo y en todas partes. Funciona incluso en condiciones climáticas adversas. En una expedición, es lo que necesito. No puedo confiar en un aparato que pueda causar problemas, ya que nuestro principal objetivo es la navegación. No puedo perder mi camino. De lo contrario, estoy perdido.

«Cuando conseguí este reloj, me interesó el hecho de que nunca se rompe ni se para».

Lo que más me impresionó de este reloj es que también puedo llevarlo en mi vida diaria, y no solo me recuerda lo que conseguí en las expediciones, sino que también me hace soñar con nuevas aventuras. Para mí, llevarlo puesto no es una cuestión de pertenencia, es algo que me impulsa porque es parte de mi pasión: ir a la parte más extrema de la Tierra.

Como explorador, quiero compartir lo que descubro en estas regiones polares, y sé que es imposible hacerlo solo. Siempre es un trabajo en equipo, y mi Explorer II forma parte de él.