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Paul Cayard

CADA ROLEX TIENE UNA HISTORIA QUE CONTAR

El regatista estadounidense Paul Cayard es uno de los navegantes profesionales más reconocidos y expertos. Ha ganado siete campeonatos del mundo, ha participado en los Juegos Olímpicos en dos ocasiones y en la Copa América siete veces. Con cientos de miles de millas en el mar en los últimos 40 años, Cayard se ha enfrentado a los aspectos más peligrosos de la madre naturaleza. El compañerismo en el mar es fundamental a la hora de afrontar los momentos más difíciles. Su Rolex le recuerda esas aventuras inolvidables.

Every Rolex Tells a Story — Paul Cayard

«Creo que lo que me atrajo de la navegación en aquellos días fue la libertad y autonomía. Era realmente el capitán de mi propio barco. Y a los ocho años, ¡normalmente no eres el capitán de ningún barco!»

Cuando tenía ocho años, mi padre me construyó mi primer barco pequeño de madera en nuestro garaje, aquí en San Francisco. Nadie en mi familia navegaba, pero había descubierto este deporte a través de un compañero de clase cuando tenía siete años, y mi padre se dio cuenta de lo mucho que me gustaba. Creo que lo que me atrajo de la navegación en aquellos días fue la libertad y autonomía. Era realmente el capitán de mi propio barco. Y a los ocho años, ¡normalmente no eres el capitán de ningún barco! Desde entonces, mi pasión por la navegación nunca me ha abandonado.

Creo que es un increíble hecho científico el que el hombre averiguara cómo navegar por todo el mundo únicamente con la fuerza del viento. Si quiero ir de la Bahía de San Francisco a Tailandia, Yemen o Alejandría, en Egipto, puedo llegar allí. Pero, a veces, la madre naturaleza puede ser bastante agresiva. Hay que organizarse y prepararse para reaccionar ante ella cuando está más embravecida.

Reloj Rolex de Paul Cayard

Creo que puedes estar preparado para el 90 %, pero, independientemente de la experiencia que tengas, siempre puedes encontrar algo que nunca antes habías visto. Puede que sea la parte más fascinante y, al mismo tiempo, más peligrosa de la madre naturaleza. En ocasiones, estás en el lugar más aislado y remoto de la Tierra y, si algo se complica, solo tienes a las otras nueve personas en el barco para ayudarte. Les confías tu vida. El compañerismo en el mar significa tener el apoyo de tu camarada, quien sabe que también puede contar contigo.

«Independientemente de la experiencia que tengas, siempre puedes encontrar algo que nunca antes habías visto. Puede que sea la parte más fascinante y, al mismo tiempo, más peligrosa de la madre naturaleza».

Raul Gardini, el propietario de Moro di Venezia, me regaló este reloj. Cuando ganamos el Maxi World Championship en 1988 aquí mismo, en la Bahía de San Francisco que me vio crecer, Rolex entregó un reloj al propietario del barco ganador. Sin embargo, Raul encargó generosamente 25 preciosos Submariner grabados con la inscripción «1988 Maxi World Champion, Il Moro di Venezia», que regaló a cada uno de los miembros de la tripulación. Fue el máximo reconocimiento de un trabajo bien hecho, y considero que este reloj simboliza el periodo de tiempo más importante de mi carrera. Obtuvimos la victoria en las Challenger Series de la Copa América antes de competir en la final de la Copa América y, por último, en regatas internacionales. Este reloj me ha acompañado durante toda la aventura.

He competido con este Submariner en Porto Cervo, donde quedamos en segundo lugar en el Maxi Worlds; también en Japón, donde ganamos el World Championship de la clase 50 pies en 1991. He competido en Cowes, en la isla de Wight (Inglaterra), en Travemünde (Alemania) y en Key West (Estados Unidos). Este reloj ha recorrido el mundo en mi muñeca en 1997.

«Este Rolex significa mucho para mí, no solo por haber sido testigo de las regatas, sino también por el hombre que me lo regaló».

Este Rolex significa mucho para mí, no solo por haber sido testigo de las regatas, sino también por el hombre que me lo regaló. Raul Gardini fue algo más que el propietario de mi barco, tuvo una enorme influencia en mi carrera, que quizás fue aún mayor en mi vida. Era mi mentor, un segundo padre para mí. 

Mi hija sentía una gran admiración por este reloj cuando tenía 18, por lo que se lo presté durante unos años. Lo lució en la graduación del instituto, y el hecho de ver cómo cruzaba el escenario con el Rolex en su muñeca me inspiró para regalar uno a cada uno de mis hijos por su 21 cumpleaños. Mis hijos son ávidos navegantes, algo que he tenido el placer de enseñarles. Regalé un Yacht-Master a mi hijo y un Submariner como este a mi hija.