Siga a Rolex en WeChat escaneando el código QR.

Sylvia Earle

CADA ROLEX TIENE UNA HISTORIA QUE CONTAR

La bióloga marina de renombre internacional, Sylvia Earle, ha sido pionera en exploración de océanos durante más de cuatro décadas. Es una comprometida defensora de los océanos y sus vulnerables ecosistemas. Su iniciativa global, Mission Blue, ha impulsado el apoyo público para salvaguardar la marina de los Hope Spots. El tiempo, como ella misma explica, es una medida de la vida y un recordatorio de que cada individuo puede marcar la diferencia. El reloj Rolex que lleva no es solo un reloj de confianza en sus expediciones, sino que tiene un significado mucho más profundo.

Every Rolex Tells A Story — Sylvia Earle

«Lo que me encanta de sumergirme en el océano es que nunca sabes lo que te vas a encontrar, pero sí sabes que va a ser bueno».

En mis primeros años como científica me dediqué a bucear, viajar en submarinos, vivir bajo el agua y explorar el océano; el placer del descubrimiento personal era una motivación muy importante. Sin embargo, ahora estoy cada vez más interesada no solo en explorar por mí misma, sino en lograr que otras personas también puedan hacerlo.  Creo que cuanta más gente tenga la posibilidad de sumergirse personalmente en el océano y ver con sus propios ojos lo hermoso y lo vulnerable que es, y lo mucho que lo estamos alterando, más oportunidades tendremos para sobrevivir como especie.

En el día a día, el tiempo es una medida de la vida. Debemos ser conscientes de lo que significa el milagro de estar vivos, y entender que en el tiempo que tenemos somos capaces de dejar una huella. Entonces, ¿por qué no hacemos que esa huella sea positiva?

Normalmente, consideramos los relojes como artículos de joyería o como equipos para indicar el tiempo, en el caso de los exploradores. Sin embargo, mi reloj tiene un significado mucho más profundo para mí. El concepto de Rolex se basa en apoyar la exploración, la conservación, las artes y todo aquello en lo que los seres humanos podamos dar lo mejor de nosotros mismos. Y para mí, llevar este reloj es como una firma: equivale a decir que esas cosas te importan, que compartes esa ética de cuidar de lo que te rodea.

«El concepto de Rolex se basa en apoyar la exploración, la conservación, las artes y todo aquello en lo que los seres humanos podamos dar lo mejor de nosotros mismos».

Tuve la idea de adquirir mi reloj, este aliado tan especial en mis exploraciones, mientras hacía submarinismo con mi mejor amiga en los Cayos de Florida a principios de los años 80. Ella llevaba este reloj, y cuando lo vi, lo señalé y le sacudí el brazo. Pensé que se había olvidado de quitarse el reloj, pero ella simplemente sonrió. Entonces comprendí que se trataba de un Rolex y que se podía bucear con él incluso a mucha más profundidad del nivel en el que estábamos en aquel momento. Pero también te lo podías llevar a galas de etiqueta, usarlo bajo la lluvia, ducharte con él... Ese reloj podía convertirse en una extensión de mí misma, algo que iba a utilizar para siempre y en todas partes. Y eso fue lo que ocurrió, porque poco después me compré uno igual. Es como tener un sexto sentido en tu muñeca, como si fuera tu guía.

 

Reloj Rolex de Sylvia Earle

Este reloj me ha acompañado durante muchísimos años. Lo he llevado a expediciones por todo el planeta, desde el Ártico hasta la Antártida, del océano Índico al Atlántico, a las profundidades del Pacífico y a bordo de más de treinta submarinos. Ha estado conmigo cuando he hablado ante las Naciones Unidas y me he reunido con personas muy influyentes, como presidentes de los Estados Unidos, miembros del congreso o jefes de estado de todo el mundo. 

«Este reloj me ha acompañado durante muchísimos años... se convirtió en una extensión de mí misma, algo que iba a utilizar para siempre y en todas partes. Es como tener un sexto sentido en tu muñeca, como si fuera tu guía».

Pero, ¿sabes cuál es el momento más importante? Probablemente está ahí, en algún punto del futuro. Mientras siga respirando, no dejaré de explorar. La gente me pregunta: «¿Aún haces submarinismo?». Y yo respondo: «Aún sigo respirando».